El primer título de esta publicación fue: el fracaso del artista, pero el punto es salirnos del lugar común.
‘El Viejo y El Mar’ es una novela que me ha acompañado desde la primera vez que nos leímos. No sé pescar pero mi conexión con Santiago, el viejo protagonista de esta historia, siempre ha sido fuerte.
Lo que pasa es que ya no tengo suerte. Pero ¿quién sabe? Acaso hoy. Cada día es un nuevo día. Es mejor tener suerte. Pero yo prefiero ser exacto. Luego, cuando venga la suerte, estaré dispuesto.
Comparto poco de lo que hago en redes sociales. Antes era distinto. Pero el arrebato que las plataformas hicieron de nuestro feed, de nuestra privacidad, y la devoción por los anuncios para dirigir todas nuestras interacciones digitales a una tienda, me fueron alejando progresivamente. Sin embargo, cuando intenté abandonarlas por completo, tampoco resultó ser la solución para mí.
Así que en esta nueva etapa de compartir lo que estoy haciendo, comienzo con otro enfoque, uno menos reaccionario y menos inocente también.
El planteamiento es simple: si fracasar no me quita lo artista, ¿qué sigue?
—Si los otros me oyeran hablar en voz alta creerían que estoy loco —dijo en voz alta—. Pero, puesto que no estoy loco, no importa.
Ya iremos viendo.




