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Bocetar y publicar

  • Notas

Es verdad que ha sido un inicio de año con sorpresas y nuevas responsabilidades. Volví a dar clases sin estarlo buscando, ahora en preparatoria. Pero también es verdad que he estado procrastinando el trabajo pendiente en este blog. 

Dar clases siempre me ha gustado, es la dinámica laboral de las escuelas, que en lo general, suele decantar por el pragmatismo de prejuzgar y condicionar a los alumnos antes que tratar de entablar un diálogo más horizontal respecto a su formación y el futuro incierto y voraz que nos está engullendo. Dar clases implica también malabarear sombreros: ser varios interlocutores cada vez que un alumno habla y remover la tierra en silencio esperando la lluvia. Estaba más fuera de forma a este respecto de lo que creí pero ahí vamos, siento. 

He cambiado tantas veces de parecer respecto a lo que debería ser este sitio web y lo único que he logrado es atrofiarnos. Sin embargo, no completamente porque tras diversos intentos fallidos de portafolio y rebuscados enfoques que no consigo sostener (es decir, publicar consistentemente), persiste el mismo pretexto: necesito un blog personal. Lo sé, hay algo de anacrónico y desabrido que igual busca contrastar con la superstición de los tiempos: si no genera dinero «disruptivamente» no sirve.   

Nunca he sentido que esté desperdiciando mi tiempo mientras trabajo en este blog (a veces en bocetos y notas que al final no publiqué) y, con frecuencia, me encuentro esparciendo notas y papeles que, aquí vamos de nuevo, quizás puedan llegar hasta este renovado espacio para pasar desapercibidas (o no), pero organizadamente.

El reto del momento será la constancia.

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