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Caminar en el cerro

  • Cracs

Me gusta. Quizás es ahora una más de esas actividades que subestimas en el abstracto, que no formaron parte de tu infancia y que una vez que las haces, lo más honesto que puedes responder-te es que necesitarás volver a caminar en el cerro pronto.

He visto entre amigos y redes sociales un auge en actividades al aire libre que «nos acerquen a la naturaleza» —hay otros que han criticado con más precisión esta falsa escisión, de la cual trato de desmarcarme también desde la acción: somos parte. Tengo que aceptar que mis recientes acercamientos al senderismo han despertado sensibilidades a distintos niveles: los patrones coreográficos de caminar en grupo; los espacios imaginarios de caminar en una vereda accidentada; la emoción contenida de escuchar al guía contar historias de estos caminos donde el advenedizo eres tú; las ganas de volver a intentar hacer fotos, entre otras.

Me gustan los nopales que, para seguir creciendo, se van transformando en troncos mientras nuevos nopales se desparraman en el ambiente. Aquí uno que me encontré en la caminata de ayer en El Zapote, en la ciudad de Querétaro, Mx.