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El miedo de estar perdiendo el tiempo (la curiosidad)

  • Notas

El pavor a estar “perdiendo el tiempo” que estamos enseñando a los más jóvenes junto con la intolerancia intergeneracional a la frustración, pretendiendo que si algo no sale como tú quieres cuando tú dices que quieres porque tú crees que no puede haber otra manera, son herramientas muy efectivas para inhibir la curiosidad (atizar la frustración y sus rencores: atrofiar-nos).

Sí entendemos que el ejercicio de nuestra libertad es inviable sin la curiosidad, verdad?

Sí somos conscientes que la creatividad es una manera de organizar lo que percibimos con la capacidad de desarrollarse de modos diversos e irreductibles. No una superstición a la que sólo unos cuantos tienen acceso (y que si, encima, no genera dinero, mejor deshacerse de ella cuanto antes y sumarse al oficio de quejarse ante la menor provocación y sin ánimos de escuchar, menos indagar o tratar de entender).

(Las ocupaciones vienen, se aferran y a veces las podemos soltar. La libertad de poder ejercer nuestra curiosidad libremente tras largos periodos de aburrimiento o frustración que volverán es una brújula bastante más prolífica y, lo más importante, en la que los seres humanos no somos la herramienta sino, con mucha sensibilidad y apegos a la baja, compañía de alguien más).