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Mutants we are

  • Cracs

Tomé esta foto caminando en Madrid en 2013, mi primera vez en Europa fue para bailar. La obra se llamó “Mi corazón flotando”, estuvo dirigida por Bárbara Alvarado y congregó un equipo creativo entrañable de músicos, intérpretes y colaboradores que no me dieron ni un minuto para dudar de mi decisión de renunciar a mi otro trabajo de entonces para, como diría una compañera de dicho trabajo esperando que fuera una broma: irme de gira internacional.

Su escepticismo no era malintencionado ni me ofendí entonces. Al contrario, la satisfacción de ver cómo nuestro trabajo artístico abría caminos era lo único que importaba.

No piso un escenario desde 2020 y siempre he sido escéptico de las celebraciones impuestas —de la auto-imposición de estados emocionales, más específicamente. Pero la respuesta de bailarinas y docentes y demás profesionales de la danza a esta convocatoria del Consejo Nacional de Danza para agradecer a quienes nos han abierto caminos me conmovió. Quise participar también.

Allí reside mi pasión por el movimiento, en la multiplicidad de significados de sus gestos. En su condición efímera y trascendente al mismo tiempo, constante, irrepetible. De modo que decidí compartir esta foto porque siento que me sigue representando: Una esquina en la ciudad, una perplejidad cotidiana y un enigma indiscreto: we are mutants.

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