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Pesos de la frustración

  • Cracs

No recuerdo cuándo fue la última vez que hice sentadillas con una pierna (pistol squats) y ayer lo sentí durante el entrenamiento. Tocó combinarlos con handstand walk y correr —relajar la tensión del estímulo para aguantar durante los 12 minutos del WOD. Es decir, ayer teníamos que asumir y dirigir nuestro propio peso en un balance precario.

El peso que solemos atribuir a la frustración suele carecer de masa, una especie de monolito invisible y maleable —no por nosotros— que funciona como las nubes: a veces despejado, otras nos truena y llueve pero siempre latente. Ayer me tocó ver monolitos, primero dando la clase de crossfit —viendo a los atletas lidiar con su frustración ante los ejercicios— y después conmigo mismo. Me aceleré caminando de manos en el segundo round y me caí, por ejemplo.

Los atletas, de crossfit al menos, suelen tener menos tolerancia a la frustración ante este tipo de ejercicios (gimnásticos) que, en mi perspectiva, exigen una mecanización más sensible del movimiento. Cuando doy la clase trato de desmenuzar movimientos específicos (handstand, pistol squats, bar muscle ups…) y ligarlos a otras mecánicas. Por ejemplo: ayer les propuse construir un pistol squat desde el piso hacia arriba, rodando por la espalda (como reincorporándote de una maroma por el piso) hasta cuclillas y tratar sostenerte en una pierna primero, si sí, intentar subir. Los límites de la mecánica necesaria son ambiguos y, en mi experiencia como coach, eso es más frustrante —menos asequible— para muchos que cargar más peso, por lo que terminan evadiendo este tipo de mecánicas y resignándose a priori: nunca me va a salir, qué progresión hago entonces?

Me quedo pensando en este tipo de sesgos: asumir y —tratar de— dirigir nuestro propio peso (literal y figuradamente) no va de controlar. Entender algo tampoco va de controlar sino de irse adaptando —seguir buscando alternativas para dar cauce a nuestras emociones, si me lo preguntan. La ilusión de control suele ser más asequible mediante objetos que podemos tomar o dejar a voluntad. No conviene intentar lo mismo con nuestro cuerpo y sus dimensiones.